Abril 26, 2026

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(…) el pelícano, el calamón, el cormorán, (Dt. 14:17; La Palabra, BLP)

El cormorán es una ave acuática de las que aparece en la lista de Deuteronomio, acerca de los animales impuros que no se podían comer. Se le menciona una sola vez, según la Biblia La Palabra (BLP). En hebreo es hassalakהַשָּׁלָֽך׃, y la mayoría de las versiones lo traducen también como somormujo, que es otra ave acuática relativamente frecuente en Tierra Santa (ver SOMORMUJO). Su nombre científico, Phalacrocorax carbo, proviene del griego y del latín. El genérico es la combinación de dos palabras griegas, phalakros, que significa “calvo” y korax, que es “cuervo”. Mientras que el nombre específico viene del latín, carbo, que significa “carbón” en referencia al color negro. Por lo que literalmente su nombre científico significa “cuervo calvo y negro”. En cambio, el nombre vulgar “cormorán” proviene del latín corvus marinus (cuervo marino), términos que entre todos definen bastante bien el aspecto externo de esta singular ave buceadora.

Se conocen unas 40 especies diferentes por todo el mundo. Los cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo) son actualmente aves abundantes en casi todos los ambientes acuáticos de Israel ya que su distribución es casi mundial. Viven junto a lagos, ríos, estuarios, costas y embalses en Eurasia, África, Australasia y Norteamérica. Son aves negras de gran tamaño pertenecientes al orden de las Suliformes, (antiguamente Pelecaniformes) como los alcatraces y piqueros. Pueden variar notablemente de tamaño según las distintas subespecies. La cola suele ser bastante larga y les sirve, junto con las alas, como aletas para el buceo. La garganta es amarillenta y los ejemplares adultos presentan manchas blancas en las caderas y cuello durante la época de cría. Tienen los ojos de color verde esmeralda.

imageLas plumas de las alas de los cormoranes están poco impermeabilizadas y se humedecen más que las de las otras veces acuáticas, por lo que deben exponerse más tiempo al sol para secarse.

Los cormoranes tienen la costumbre de abrir las alas al sol cuando están posados sobre las rocas de la costa o en los árboles. Esto lo hacen para secar sus plumas después de bucear en busca de alimento. Al tener menos aceite sobre ellas que otras aves, ya que las utilizan como aletas bajo el agua y por tanto no les conviene que estén muy impermeabilizadas, retengan demasiado aire, y floten, éstas se mojan más que otras plumas de aves acuáticas como los patos, por lo que necesitan más tiempo de exposición al sol para secarlas. Son capaces de bajar hasta 45 metros de profundidad para pescar peces, cangrejos y otros animales acuáticos.

Los nidos de estas aves suelen estar en las rocas de la costa, en los acantilados o también sobre árboles del litoral, a los que acaban matando con sus deposiciones. Tradicionalmente los pescadores orientales han venido empleando a los cormoranes para pescar. Les colocan un anillo de cuero en el cuello suficientemente apretado para que no puedan tragarse los peces que atrapan. Después les abren el pico, provocándoles el reflejo de regurgitación, para volver a soltarlos. En algunos países, como Noruega, los cormoranes se han venido cazando para el consumo de su carne. En cambio, en otros lugares, se les consideraba sagrados ya que se creía que eran reencarnaciones de las personas que morían en el mar. Para el pueblo de Israel, sin embargo, siempre fueron considerados como simples aves acuáticas no comestibles.

La entrada Los cormoranes de la Biblia se publicó primero en Noticias Cristianas.

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No se puede entender el Estado moderno español sin hacer una mirada retrospectiva al papel que ha tenido el catolicismo en los diferentes estadios territoriales del País. En la situación política actual, donde las tensiones territoriales son más que evidentes, es necesario pararse a meditar sobre el peso que en la cultura española han tenido siglos de dominio católico del día a día español.

Es preciso diferenciar dos fenómenos paralelos e íntimamente ligados en eso que llamamos catolicismo.

Por un lado, nos referimos al catolicismo en su definición clásica -y no por ello acertada-, como la religión propia de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. 

Sin embargo, el fenómeno que debemos considerar es lo que podría denominarse  “catolicismo cultural”, elemento éste que ha tenido un enorme peso en el devenir histórico de la nación española. 

En ese punto donde se entremezclan las doctrinas católicas con el folklore, la teología con la superchería, lo íntimo con lo público y lo propio con lo ajeno, es donde nace el Catolicismo Cultural. 

Antes de la unificación de los Reinos de Castilla y Aragón por parte de los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, el terreno que conocemos como España entierra sus raíces en reinos medievales de origen cristiano y musulmán, y con la honrosa excepción del reino protestante de la Navarra de Juana de Albret. La unificación de reinos bajo los Reyes Católicos y la expulsión del islam de la península, supuso la extensión de la doctrina católica por todo el territorio y allende los mares. Sobra decir que esta denominación de “Reyes Católicos” no se limita únicamente a la diferenciación entre el islam derrotado y la cristiandad, sino que amplía más allá el concepto hasta un bien aprovechado amancebamiento del poder eclesiástico y civil, quien Fernando -que pareciera el príncipe ideal de Maquiavelo-, supo aprovechar para la expansión, identificación y diferenciación del recién creado Reino de España, continuando los que le sucedieron con tan rentable vía abierta por su predecesor.

No fueron infrecuentes los desencuentros entre el poder papal y el civil español, quien aprovechando su peso militar y político trató de imponerse en diversas ocasiones al poder de Roma, consiguiendo incluso, como explicamos en anteriores artículos, crear un poder estatal mixto Estado-Iglesia: la Inquisición, quien se encargaría de la persecución y destrucción de toda disidencia, en aras del mantenimiento de la pureza de la fe. 

Pero esa fe no es la FE, sino su fe. La de la contrarreforma. La de Trento. La de la idolatría más burda. La de la Hoguera y las fiestas populares con motivo de los autos de fe. La del incienso, el golpe de pecho y la Semana Santa. Desde aquel momento nace un hecho cultural diferencial, que los cristianos deberán profesar como extensión y símbolo de adhesión a la doctrina excluyente inquisitorial. Se puede observar como aquellos lugares donde la presencia de cristianos viejos era menor, y por tanto crecía la de nuevos conversos, moriscos, judaizantes, luteranos, etc., la expresión pública de fe era bastante más abundante que en aquellos sitios donde había poco que demostrar. La algarabía generalizada andaluza, su folklore cultural en cada fiesta de guardar, o la presencia de movimientos similares en aquellas localidades castellanas donde el protestantismo o el alumbradismo habían causado mella, contrastan con la sobriedad de otros puntos del territorio. 

Estando atada en corto toda disidencia, cala en la sociedad española un sentimiento de exclusividad y normalización de ese catolicismo cultural que se mantendrá firme incluso con la llegada del Estado Moderno; con el paso (siempre resistido en España) del absolutismo a regímenes liberales acordes con el devenir histórico en Europa y otros lugares del mundo occidental.

En 1812, y tras la devolución de los franceses al otro lado del muro pirenaico, en España nace una Constitución liberal que será fuente de inspiración para otros países, La Pepa. Una constitución muy avanzada en aspectos sociales y que trajo un cambio de paradigma en el reconocimiento de ciertos derechos fundamentales. En todo menos en uno. La libertad religiosa:

“Art. 12. La religión de la Nación española es y será́ perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.” 

Todo un mazazo contra natura al espíritu liberal del que está imbuido el texto, y que puede servir para intentar comprender el peso que este catolicismo tenía en las Españas. 

Lo que ocurre a continuación hasta la II República Española es un devenir continuo de dimes y diretes, de avances y retrocesos en materia de libertades religiosas en España, que lleva a una acusada polarización entre los movimientos progresistas y conservadores en materia religiosa. España es un país de bandos. Como con tantos otros elementos culturales, hacen trinchera de lo religioso, un aspecto que nunca debería haber salido del ámbito de la libertad del individuo. Se colectiviza y radicaliza la creencia religiosa, siendo el buen conservador un hombre de misa y rosario, y el buen revolucionario, un activo laicista. 

Como todo, habrá honrosas excepciones en uno y otro bando, estamos hablando de tendencias. Pero el punto de conexión con la cuestión territorial nace precisamente de ahí. Adopta el conservadurismo una tendencia centralizadora del Estado, y el progresismo una opuesta, de corte federal y su alter ego descafeinado, el autonómico. Si mezclamos todo, podremos obtener perfiles de buenos y malos conservadores y progresistas, y podremos observar como el catolicismo cultural es el hilo que cose España, mientras que el progresismo ha tratado de romper ese hilo con las tijeras del laicismo, procurando así facilitar el camino a sus intereses territoriales. 

Segunda República y dictadura franquista son perfectos exponentes de ambos movimientos. El laicismo de un Frente Popular desbocado que quemaba iglesias y asesinaba curas, y los 40 años de nacional-catolicismo franquista han determinado el definitivo asentamiento de la doctrina pro y anti católica en uno y otro bando, y cuyos lodos seguimos recogiendo hoy en día. Ni siquiera los inicios conciliadores de la Transición donde el catolicismo también llegó a tener presencia relevante en una izquierda progresista, han logrado que el debate hombre-estado-religión quede en el ámbito interno de una libertad humana que debe ser perfectamente respetada, e independiente del plano político del ser.

Se equivocan los que muestran orgullosos en mítines diferentes estampitas marianas, los que encomiendan su suerte política públicamente a una talla de madera o incluso condecoran militarmente a vírgenes. Se equivocan también los que imponen un laicismo excluyente y agresivo como única opción posible compatible con el progreso social. 

Y se equivocan porque meten en sus contiendas sociales y políticas una variable religiosa que ni siquiera se corresponde con tal, pues la Iglesia Católica siempre está en uno y otro bando jugando sus cartas. 

El conservadurismo toma como suyo propio este catolicismo -cultural- y no parece ver que los curas ponen urnas en las iglesias catalanas, o abren sus sacristías vascas a manos llenas de sangre. Por el contrario, aquel laicismo como arma, es muy beligerante con el catolicismo -cultural-, y mucho más pausado y benevolente con el Islam u otras confesiones minoritarias.

Algo bueno tenía que tener ser prácticamente invisible en la sociedad española pasada y presente. Que cuando hablamos de protestantismo, ni unos ni otros saben de lo que estamos hablando, ni en que bando encasillarnos. Nuestro único bando, Jesucristo. Y nuestro mayor problema territorial se encuentra en esperar la morada junto al Padre. ¡Que alivio!  

La entrada El Catolicismo que cose España se publicó primero en Noticias Cristianas.

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“El diablo no es el príncipe de la materia, el diablo es la arrogancia del espíritu, la fe sin sonrisa, la verdad jamás tocada por la duda.” 

Umberto Eco

Conozco bien y de primera mano al árbol del tilo, había muchos en la tierra de mi padre, y hace poco, en la casa materna, fue derribado un tilo plantado por mi padre, a causa de un fuerte temporal. Todo esto trajo a mi memoria preciosos y entrañables recuerdos de este delicioso árbol de hoja caduca y hermosa en un verde espectacular, un tronco grueso, unas raíces fuertes y cortas, unas hermosas flores en tonos verdes y dorados de los cuales se extraen todo tipo de cosas buenas, y su preciosa y arrogante copa ¡Sí! El árbol del tilo……

Se llamaba D. Federico García, y era Maestro de escuela de esos de vocación absoluta que marcó a generaciones de niños para bien; era de La Coruña, pero vivió muchos años en Ares ejerciendo su magisterio de una forma magistral.

Cuando yo conocí a D. Federico, era ya un respetable anciano, un hombre que se merecía el trato de “Don” por miles de motivos, y mi recuerdo de su persona es absolutamente entrañable.

Contaba mi padre, mis tíos, y gente ya muy anciana de la villa marinera de Ares, que entre muchas otras cosas, estableció “ El día del árbol”; no tengo ni idea de cuando era, ni recuerdo de la letra de aquella famosa canción, pero parece ser que era todo un acontecimiento.

En un día muy especial para todo el pueblo, había  un  evento muy esperado por todos. Cada niño de las escuelas de aquellos tiempos, las escuelas de las Alianzas artesanas, tenía que llevar un árbol chiquito y plantarlo; y después de un discurso por parte del querido y respetado D. Federico, todos los niños y participantes en el evento, entonaban con emoción “La canción al árbol”.

Recuerdo un tilo espectacular en el centro del pueblo era casi centenario, su precioso y fuerte tronco, aquella copa inmensa y maravillosa, y aquellas deliciosas flores, que cuando caían al suelo, lo llenaban de una especie de bolitas que perfumaban del modo más maravilloso del mundo todo el lugar cercano.

En mi tierra siempre hubo las cuatro estaciones bien definidas, y no había ciclones o huracanes,  ni cosa por el estilo; ¡eso sí! Una lluvia fina que parecía no cesar nunca, nuestro ”Orballo”, ese que hace de este paraíso lo que es. Pero todo ha cambiado mucho, y últimamente nos llegan ciclones, colas de huracanes……

Es inolvidable para muchos de nosotros, el tremendo y devastador huracán “Hortensia” que llegó a nuestra tierra en Octubre de 1984. Los vientos y su fuerza eran de una intensidad impresionante y se llevó por delante todo lo que pudo. Por aquel entonces, nuestro tilo hermoso, soberbio, y precioso, lucía radiante en aquel Otoño; cuando lo atravesó el “Hortensia” y lo tumbó completamente, lo partió literalmente y lo derribó al suelo. Aquello fue un espectáculo triste que nos conmocionó a muchos….. Todo lo que significaba aquel árbol, toda su belleza y todo lo que representaba, incluidos recuerdos inolvidables de infancia, con muchas connotaciones para varias generaciones.

Aquella copa de una incomparable belleza, y toda aquella fuerza invencible aparentemente; pero aquellas cortas raíces, no pudieron soportar todo aquello, y la arrogancia de aquella copa, cayo desde mucha altura al suelo y partida por la mitad.

Desde que cayó ese tilo plantado por mi padre, no puedo dejar de pensar en todo esto, y es imposible no sacar alguna lección espiritual de todo ello.

¿Quién no recuerda la tremenda historia del Rey Nabucodonosor y su legendaria frase… la gran Babilonia que yo edifiqué? Su arrogancia, soberbia y orgullo, lo llevaron a enloquecer durante siete tiempos y vagar errante por los montes y campos como un animal salvaje. Esta historia conmueve mi corazón, y si desde antes de la fundación del mundo, la arrogancia y el orgullo de Satanás le llevaron a su caída, y está de primero en la lista de las siete cosas que aborrece el Señor en el libro bíblico de Proverbios………. “Los ojos altivos” hoy, en los últimos tiempos, pienso que está más que nunca a la orden del día.

Hay un texto bíblico precioso para mi…

“…… HERMOSEARÁ A LOS HUMILDES CON LA SALVACIÓN”

Salmo 149: 4.

En un mundo donde predomina “la arrogancia del tilo”, la soberbia y el orgullo, no te olvides nunca de las maravillosas palabras de Jesús……

“TOMAD MI YUGO Y APRENDED DE MI, QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN, Y HALLARÉIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS”

Mateo 11: 29.

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LA MISION REQUIERE UNA ACTUALIZACION DEL LIDERAZGO

Las iglesias presentes ya en España, con su liderazgo a la cabeza, requieren un gran esfuerzo en el trabajo de capacitación (Efesios 4:11 y 12) para la mejora de los creyentes de cada congregación, de los cuales Dios, a muchos, irá (está) llamando a tomar la responsabilidad de ser plantadores para ir a esas más de 1.900 ciudades que aún no tienen ninguna congregación de protestantes o evangélicos.

DESPERTAR PARA PLANTAR

En esta área de plantar nuevas, las iglesias de España, en un porcentaje considerable, están muy dormidas; estoy seguro de que muchos líderes coinciden conmigo en esta percepción. Entre otros factores que están produciendo este estado o situación, está que el propio liderazgo no ve ni comprende otra manera de dirigir a la congregación, sino aquella que le lleve a crecer para adentro, es decir, a hacerse más grande como congregación. 

APOYANDO A UN LIDERAZGO MÁS JOVEN

Es necesario que Dios siga inquietando y trayendo cambios en la esfera del liderazgo y en especial en aquel que tiene más de 50 años en su vida personal; dado que participa de una mayor tendencia a mantener lo logrado y si es posible a aumentarlo, pero no al precio de iniciar nuevos esfuerzo que le hagan pensar o sentir que “pierde” parte de la congregación que pastorean si se dedican a iniciar una nueva obra.

ATACANDO EL ESTADO INTERNO DE COMODIDAD

También está presente el espíritu cómodo, de negligencia y de apatía que viven los propios creyentes para con la misión. Por otro lado, en la actual situación incide demasiado la falta de recursos económicos; ante esa situación, en general, se opta por darle prioridad a aquellas áreas que suelen ser las que acaparan más del 80% de las entradas por diezmos y ofrendas: el pago del alquiler del local, la ayuda pastoral, los gastos de mantenimiento y servicios del templo, los arreglos y mejoras en el local y la compra de equipos de sonido. Quedando, frecuentemente el capítulo de evangelización y de apertura de nuevas obras, con muy escasa dotación económica y hasta en ocasiones no pocas iglesias no tienen en su presupuesto ni siquiera contemplado el capítulo de evangelización.

LA NECESIDAD DE UN AVIVAMIENTO EN LA VIDA DEL CREYENTE

Con demasiada frecuencia, se escucha de parte de pastores y líderes en general, que no se puede avanzar más porque están solos, o casi nadie quiere dar de su tiempo y recursos, no solo financieros, también de dones y talentos. La participación de los miembros en labores evangelísticas, promovidas en su iglesia local, no supera el 12% de la membresía para unírsele y hacer más obra de evangelización y en algún caso, de plantación. Así el resultado es que el pastor se limita a unas pocas visitas semanales, dar un pequeño estudio bíblico, predicar los domingos y atender asuntos de administración y relaciones con la misión, la denominación o los correos electrónicos ¡La situación es insostenible, misiologicamente hablando!

AMOR POR LOS QUE SE PIERDEN SIN CRISTO

El nivel de involucramiento en iniciativas domésticas, dentro de España, de parte de los creyentes de las iglesias, tiene un resultado muy escaso de participación en los trabajos de iniciación de nuevas congregaciones.

En infinidad de casos, la parálisis de la obra de predicación a los perdidos es muy elevada y la de plantación de nuevas congregaciones. Conocemos muchas congregaciones, con más de 30 años de existencia, que nunca han plantado una nueva congregación.  Su experiencia de envío de obreros/misioneros a otros lugares de su comunidad, país u otros países, es escasa realmente, o inexistente. 

Hay que trabajar más en unidad con Dios si queremos que se levanten varios cientos de nuevos líderes, para cubrir las bajas de los que se retiran y para proveer a las congregaciones nuevas.

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El reinado de Isabel II (1833-1869) se inicia cuando muere su padre, Fernando VII. Su reinado no estará protagonizado por el absolutismo de su padre, sino por la presión de dos ideologías políticas: los liberales moderados partidarios del fortalecimiento de la religión católica y los liberales progresistas partidarios de la libertad religiosa.

En 1937 se aprueba una nueva Constitución durante la Regencia de María Cristina, que en cuestión religiosa afirma que:

«La Religión Católica apostólica y romana, es la religión que profesan los españoles​»

Este artículo da por hecho que todos los españoles por naturaleza son católicos, sin dar oportunidad de profesar otra religión. Es decir, se ignoran por completo las demás confesiones. La única religión verdadera sigue siendo la católica. Los protestantes que vivían en la clandestinidad en territorio español seguían viviendo en el más oscuro ostracismo; sin leyes que los protejan.

En 1844, tanto progresistas como moderados deciden decretar la mayoría de edad a Isabel II para que ella pueda gobernar y tomar decisiones de estado. La primera decisión que decide la reina es llamar a formar gobierno al General Narváez por lo que significó que gobernaran los liberales moderados. Iniciado así la primera etapa denominada década moderada (1844-54) marcada por una intolerancia religiosa por diversos motivos:

En primer lugar, en el año 1845 se redacta una nueva constitución que en su artículo 11 afirma:

“La Religión de la Nación española es la católica, apostólica, romana. El Estado se obliga a mantener el culto y sus ministros​.”

La católica sigue siendo la única religión de la España del siglo XIX. La novedad que tiene esta constitución respecto a la de 1812 es que no prohíbe las demás religiones. Lo único que podían hacer los protestantes era ejercer su religiosidad en el ámbito privado, sin manifestaciones públicas, dado que la única válida era la católica.

En segundo lugar, en 1851 se firma el Concordato con la Santa Sede, que en su primer apartado plasma lo siguiente:

“La religión católica, apostólica, romana que, con exclusión de cualquier otro culto, continúa siendo la única de la Nación española, se conservará siempre en los dominios de su Majestad Católica, con todos los derechos y prerrogativas que debe gozar según la ley de Dios y de lo dispuesto por los sagrados cánones​”

Con este concordato se reforzó la posición política de la Iglesia Católica y se frena el desarrollo del protestantismo en España, empezando una época de estancamiento. Por ejemplo, la influencia protestante inglesa que hubo durante las regencias deja poco a poco de existir adoptando una actitud de permisividad. Cada vez ser protestante en España es más complejo y difícil, sin ningún textos legislativo que los acepte.

Tras estos cambios, encontramos en esta etapa moderada una nueva iniciativa que fue en el año 1853, donde se creó una comisión de jurisconsultos, con ideología conservadora. Su finalidad fue crear un nuevo Código Penal. En ella se encuentra los “delitos contra la religión” donde desaparecieron los actos de conciencia y se declaró criminales solamente los actos públicos. Lo que significó que solamente se toleraba ejercer otra religión dentro del seno doméstico, eliminando así toda simbología protestante externa que se encontrara en los edificios; por ejemplo, las cruces, incluso los nombres donde indicaba que eran capillas. Por su parte, también se consideraban delitos todo ataque que fuera contra la religión oficial del estado, incluyendo cualquier insulto o injuria, así como las manifestaciones públicas de otras religiones o el intento de abolir o cambiar la religión oficial del estado. A modo de conclusión, de una posición de igualdad las iglesias evangélicas pasan a un estado de inferioridad, donde la tolerancia significa soportar algo desagradable.

El año 1854 está marcado por el pronunciamiento del General Leopoldo O ́Donnell. Con ello se inicia un gobierno progresista que durará hasta el año 1856. Durante este periodo se lleva a cabo el intento de una nueva Constitución pero “muere antes de nacer”. En su artículo 14 se plasmaba la tolerancia los cultos privados de las religiones no católicas pero no se llega aprobar por falta de apoyos (103 votos en contra frente 99 a favor). Aquí vemos un intento hacia la libertad religiosa por parte de los progresistas pero la oposición les frenó dar este salto cualitativo. En definitiva, los últimos años del reinado de Isabel II (1856-1868) están marcados por una inestabilidad política, sin grandes novedades en cuestión religiosa. Todo cambio en el año 1868, el gran año para los protestantes.

En conclusión, el reinado de Isabel II está influenciado por la Iglesia Católica, como hemos podido observar entre: los textos constitucionales de 1837 e 1845, el Concordato de 1851 con la Santa Sede y el Código Penal. Todos estos textos legislativos refuerzan y fortalecen la religión católica. Los protestantes vivian sin ninguna ley que los reconociera como religión minoritaria en España y sin ningún texto legislativo que los proteja. Todo cambiará con la Revolución Gloriosa, avivando el primer fuego propagandístico del evangelio en la España contemporánea.

Bibliografía:

  • GARCÍA, Pablo. ​La iglesia evangélica española, iglesia protestante, 125 años de vida y testimonio.​ departamento de publicaciones de la IEE. 1994.

  • MARTÍNEZ, José María. ​La España evangélica ayer y hoy. Esbozo de una historia para la reflexión​. Barcelona,Clie, 1994.

  • SIERRA, Evangelina. ​Galicia Insumisa.​ Barcelona, Clie ,2018.

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